miércoles, 18 de mayo de 2011

HIPOTIROIDISMO

"Andalucía ha sido tradicionalmente una zona endémica de bocio, un trastorno consistente en el aumento del tamaño de la glándula tiroides debido a una deficiencia en el consumo de yodo", asegura el doctor Alfonso Gentil, miembro del Grupo de Trabajo de Deficiencia de Yodo y Disfunción Tiroidea de la SEEN. En la última década se han realizado estudios en Cádiz detectándose una prevalencia de bocio del 29.3%. En Málaga, en la zona de la Axarquía, se determinó una yodaría inferior a 100 ug/dl del 48.5% -la yoduría inferior a 100ug/dl, define la deficiencia de yodo-, elevándose a cerca del 60% en la población adulta. En Jaén se obtuvo una prevalencia de bocio del 20%. Sin embargo, Andalucía está poniendo los cimientos para que estos datos sean más esperanzadores en el futuro, de modo que es junto con Asturias, Galicia y Castilla León, una de las cuatro comunidades autónomas que ha regulado el consumo de sal yodada en los comedores escolares.
Las consecuencias que un infradiagnóstico de esta patología puede tener para la persona afectada pasan por alteraciones del desarrollo orgánico y psicológico durante el desarrollo fetal e infancia, y en la edad adulta, alteraciones de la memoria, apatía, aumento del colesterol, alteraciones del ritmo cardíaco, alteraciones del ritmo intestinal, etc. aspectos a tener en cuenta si se valora que solo el 20% de las personas afectadas está diagnosticada.
Éste es el motivo por el cual, La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), celebra la Semana Internacional del Tiroides, para dar a conocer los trastornos asociados a la glándula tiroides y los síntomas de los mismos a la población general, así como concienciar sobre la importancia de prevenirlos, diagnosticarlos y tratarlos cuanto antes. Se trata de una iniciativa de divulgación que se lleva a cabo en todo el mundo con el auspicio de la Federación Internacional del Tiroides y de otras sociedades científicas internacionales dedicadas al estudio de esta glándula y que en España, está impulsado por la SEEN con la colaboración de Merck.
En distintas etapas de la vida, las necesidades del yodo varían, por ejemplo, para una mujer adulta es necesaria la cantidad de 150 microgramos al día, pero si está embarazada, la dosis es de 200 a 300 microgramos, la misma cantidad que necesita la mujer que da el pecho. Durante la gestación, la hormona tiroidea es fundamental para la maduración cerebral del embrión y del feto, motivo por el cual este año la Semana Internacional del tiroides esta enfocada principalmente a las mujeres embarazadas.

-Yodo y embarazo
"Podemos afirmar que hay tres grandes grupos poblacionales de riesgo: los escolares, la mujer en edad fértil y las embarazas", asegura el doctor Gentil. El hipotiroidismo durante el embarazo se produce en, aproximadamente, el 2,4% de las mujeres. En general, esta afectación se asocia a anemia materna, abortos, desprendimiento de placenta o bajo peso al nacer, además de a una disminución del coeficiente intelectual de los hijos de madres con hipotiroidismo no tratado.
"En los primeros tres meses de vida, el embrión aún no dispone de una glándula tiroides o ésta no es suficientemente madura, por lo que precisa de la hormona tiroidea de la madre. El grado de las consecuencias de esta deficiencia de yodo vienen dadas en función del grado de carencia de esta sustancia", afirma la doctora Inés Velasco, del Servicio de Ginecología del Hospital General Básico de Riotinto (Huelva); e investigadora del Grupo de Trabajo de Deficiencia de Yodo y Disfunción Tiroidea de la SEEN.
Lo ideal sería que las mujeres embarazadas revisen su tiroides al menos una vez al principio del embarazo. En el caso de una mujer embarazada que ya está recibiendo tratamiento por un trastorno tiroideo es aconsejable que revise su tiroides cada 6-8 semanas. "Esto garantizará que la glándula tiroides funcione de forma normal", indica la doctora Velasco.
Es recomendable, asegura la doctora, que todas las mujeres embarazadas fueran suplementadas, igual que ya lo son con ácido fólico, con yodo. "La suplementación de yodo no tiene consecuencias negativas para la salud, ya que la dosis que se da a las embarazadas está 20 o 30 veces por debajo del rango de toxicidad, y sin embargo los beneficios a nivel de prevención serian realmente óptimos". Sin embargo, la suplementación de yodo no es equitativa en todo el territorio nacional.
Estudios recientes han demostrado que existe una relación directa entre un funcionamiento deficitario de la glándula tiroides y la subfertilidad, es decir, una mayor dificultad por parte de la mujer de llevar a buen término sus embarazos. "Hay estudios que han demostrado que si no hay un aporte suficiente de yodo el tiroides de la mujer es insuficiente y como tal se solapan las consecuencias de la deficiencia de yodo con el hipotiroidismo, impidiendo que el embarazo de desarrolle de manera óptima", asegura Velasco. "Cada vez son más frecuentes trabajos en los que se comprueba cómo tratar con hormona tiroidea a mujeres con autoinmunidad tiroidea y/o hipotiroidismo subclínico mejora los resultados de las técnicas de reproducción asistida. Cuando la fertilidad está comprometida, cada vez más se mira hacia el tiroides", concluye.

-Hipotiroidismo.
Son varios los trastornos relacionados con el tiroides, sin embargo el hipotiroidismo es el más frecuente. El tiroides es una glándula endocrina, es decir, una agrupación de células que segrega sustancias a la sangre. Está formado por dos lóbulos a ambos lados de la tráquea unidos en la zona central por un istmo, lo que provoca que tenga forma de mariposa. Cansancio crónico, debilidad, piel seca, intolerancia al frío, caída de pelo, dificultad de concentración, mala memoria, estreñimiento, y aumento discreto del peso corporal, son algunos de los síntomas del hipotiroidismo y que se caracteriza por una deficiente producción de hormonas en la glándula tiroides.
Debe garantizarse que la población consuma una cantidad suficiente de yodo. La idea de "suficiente" es distinta según la edad, género y estado fisiológico. Para la población, en general, incluyendo a los niños en edad escolar, se aconseja que al día consuman un mínimo de 150 mcg de yodo. "Una cantidad que puede obtenerse fácilmente consumiendo sal yodada", asegura el doctor Gentil.
"El último documento de la OMS de 2007 cataloga a España como a un país con una óptima nutrición de yodo y la mayoría de estudios de los últimos años realizados entre la población infantil, muestran una sustancial mejora respecto a estudios previos,- asegura la doctora Velasco,- sin embargo aún estamos en niveles de insuficiencia".

--Consumo de yodo recomendado en las diferentes etapas de la vida
Niños prematuros
>30 µg/kg
Niños < 6 años 90 µg De 6 a 12 a años 120 µg > 12 años y adultos 150 µg
Embarazo y lactancia 200-300 µg

En general, los trastornos del tiroides son más frecuentes en las mujeres que en los hombres. De hecho, se estima que este tipo de enfermedades es hasta diez veces más frecuente en el sexo femenino, sobre todo a partir de los 40 años.
Los expertos destacan la importancia de adoptar una alimentación que facilite la cantidad de yodo necesaria para que el tiroides funcione bien, mediante la ingesta de sal yodada, leche y pescado marino.
En la actualidad, el diagnóstico del hipotiroidismo es muy sencillo, aunque se estima que cerca del 50% de los casos se diagnostica por casualidad, debido a la ausencia de signos en las fases tempranas. "Un estudio reciente realizado por el Grupo de Trabajo de Estudio de los Trastornos Causados por la Deficiencia de Yodo de la SEEN evidencia una prevalencia de hipotiroidismo ‘no conocido’ del 1,3%", explica el doctor Gentil. La detección se lleva a cabo a través de la determinación de la tirotropina (TSH), que es una hormona hipofisaria que se eleva de manera muy sensible cuando la tiroides reduce su función.
Otro de estos trastornos es el hipertiroidismo, es un trastorno menos frecuente, causado por una producción mayor de hormonas tiroideas de las necesarias. Sus síntomas son los contrarios a los que se producen por el hipotiroidismo, dándose una cierta aceleración del ritmo normal del organismo: taquicardia que pude manifestarse con palpitaciones, insomnio, aumento de la sudoración, pequeño temblor, fatiga muscular, pérdida de peso, molestias en los ojos, incluso fiebre, en algunos casos.

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